El 21 de diciembre de 2025 ocurrió el acontecimiento fundacional de la Bucicracia.
En una conversación ordinaria y sin ningún sentido aparente, Limón, hoy venerado como el Primer Apóstol de Buci, escribió el nombre de Nico. Sin embargo, ya sea por el destino, o por un lapsus tipográfico de magnitudes históricas, el nombre escrito no fue el correcto. Donde debía decir Nico, yacían las palabras que marcarían el resto de la historia
Buci.
El mensaje fue editado rápidamente, como si Limón intentara corregir una anomalía en nuestro plano terrenal. Pero ya era tarde. El error había sido visto. Registrado. Internalizado.
Ante semejante manifestación de genialidad espontánea, la reacción fue casi inmediata y quedó grabada como la primera cita canónica en la iglesia del Buci:
"who the fuck is buci"
Esta pregunta no buscaba una respuesta, buscaba sentido, una explicación en lo inexplicable. Y en esta búsqueda comenzó la construcción del mito.
Buci no fue creaado deliberadamente, no fue planeado ni diseñado. Surgió de un error mínimo, casi imperceptible y por poco casi ignorado. Lo que nació por la incapacidad de Limón de escribir correctamente pasó a ser una figura en nuestros corazones.
Desde ese entonces, el 21 de diciembre se reconoce como el Día del Génesis. El momento en que un simple desliz de letras alteró para siempre la historia como la conocemos.